Hoy los datos respaldan lo señalado por Raymundo Jiménez:
1.- Crecimiento de la reserva técnica;
2.- Rendimientos históricos;
3.- Más de 78 mil derechohabientes protegidos.
Lo anterior no es menor, los números hablan y callan opiniones ligeras, sobre todo si se recuerda de dónde venía el IPE: enriquecer a sus directores, gobernadores y dirigentes sindicales.
Pero el cambio no es casual, viene de una ruta iniciada desde la administración anterior y que hoy busca consolidarse.
Porque en la política pública, el reto no es llegar, el reto es sostenerse.
¿Está el IPE en la ruta adecuada para lo que fue creado? De ser así, vale la pena estar al pendiente que no se salga de la vía, aunque duela políticamente, pero es mejor prevenir que lamentar. Y Veracruz y los trabajadores al servicio del Estado ya sufrieron durante muchos años.
Así que no echemos las campanas al vuelo, pero hace bien reconocer y festejar cualquier respiro de mejoría, luego de tantos años de excesos, dispendios y abusos.
Pero hoy aquí se abordan otros temas calientes y de interés, así que le contamos más, mejor lo invitamos a leer a Raymundo Jiménez y su columna completa aquí. |