Prestamistas formales e informales aprovechan vacíos legales para: Inflar deudas
simular créditos… o peor… cobrar lo que nunca prestaron
Lo que por años fue un instrumento común de crédito…
hoy empieza a verse como arma legal.
Prestamistas formales e informales aprovechan vacíos legales para:
Y ahí es donde está el gato encerrado y sobre todo el o los riesgos: Teresa Carbajal afirma aquí que si firmas en blanco por alguna necesidad económica…esa simple promesa de pago puede arruinar tu vida, porque en tribunales, el pagaré pesa más que la historia real del deudor.
Así, lo que debería facilitar el crédito… termina funcionando como mecanismo de abuso. La pregunta ya no es legal, es urgente:
¿Quién regula a los que prestan… y quién protege a los que firman por necesidad?
Quien diría que, en tan pocas palabras, como las que se contienen en la leyenda, “debo y pagaré incondicionalmente a la orden de…” se redacta la única sentencia inapelable, de cualquier sujeto de derecho, que se someta a un tribunal de justicia civil.
¿Lo ha hecho? De gracias, y de aquí en adelante mucho ojo.
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