Y en su iniciativa, la diputada Estefanía no deja suelto el tema, lo amarra con medidas concretas: crear un inventario oficial de playas de anidación, regular iluminación artificial y vehículos motorizados cerca de las zonas de desove, limitar obras en temporadas críticas y establecer sanciones penales contra quienes dañen nidos o ecosistemas costeros protegidos.
Lo relevante políticamente es que la iniciativa logró adhesiones de legisladores del PT, MC y PRI, algo poco común en temas ambientales. Porque cuidar a las tortugas no solo significa proteger una especie; significa proteger cadenas biológicas completas, ecosistemas marinos, equilibrio costero y parte del patrimonio natural más importante que tiene Veracruz.
Y quizá ahí esté el verdadero fondo del debate: entender que cuando desaparece una especie, rara vez desaparece sola.
Y si algo hubiera que agregar a las medidas concretas sería la de concientización de que los huevos de tortuga no son afrodisiacos sino fuentes fuertes de colesterol a fin de desincentivar el consumo y la captura ilegal y el ataque criminal a nidos tortugueros. |