Pero quizá lo políticamente más fuerte vino después, cuando sostuvo que México ha sido “mucho más cooperativo que la administración anterior”. Es decir, ese es el verdadero mensaje político de fondo.
Además, existe otra lectura todavía más alentadora para la política de seguridad de Sheinbaum: Washington reconoce la cooperación, pero también admite que México ha mantenido una postura firme sobre su soberanía nacional. Es decir, Estados Unidos percibe colaboración operativa sin que México haya cedido completamente el control político del discurso de seguridad.
Y eso no es una nimiedad. Sobre todo, porque durante años la relación bilateral en materia de seguridad estuvo marcada por desconfianza mutua, reclamos diplomáticos y acusaciones cruzadas.
El mensaje puede interpretarse como una señal positiva para la estrategia de Claudia Sheinbaum: cooperación sí, subordinación no. Y en el actual contexto político entre ambos países, mantener ese equilibrio quizá sea el verdadero objetivo de fondo.
En política internacional, las declaraciones importantes rara vez son improvisadas y menos cuando llegan desde Washington, en medio de presiones electorales, comerciales y de seguridad entre ambos países.
Si hay entendimiento de las políticas de gobierno, también las podría haber en materia política, así que cuando en México dos narrativas distintas se encuentran, es difícil asegurar que al país no le queda otro destino que un cambio hacia la ultraderecha como ha sucedido ya en otros países de Latinoamérica.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |