Sí, porque refleja que casi la totalidad de los veracruzanos con ganas y edad de trabajar traen algo que hacer. Pero también "no del todo", porque hay un indicador mañoso que no se debe perder de vista: la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO), un renglón que, por fortuna, ha ido cediendo terreno poco a poco.
Y es que, a diferencia del desempleo abierto (que solo cuenta a quienes andan pateando botes en busca de chamba), la famosa TCCO le pone reflector a la precarización. Es el termómetro que mide a quienes, aun teniendo trabajo, sufren un desbalance severo entre las maratónicas jornadas que cumplen y los centavos que se llevan a la bolsa para subsistir.
Ahí las cosas cambian de color. Chiapas se llevó la rifa del tigre con la tasa más alta del país (50.5%), seguido de Puebla (45.7%), Tlaxcala (44.8%), el Estado de México y Tamaulipas (44.5%). En ese tabulador, Veracruz registró un 40.9%, y si bien no está en el top de los más amolados, el estado se mantiene ligeramente por encima de la media nacional, que cerró en 37.7%.
Sin embargo, lo verdaderamente rescatable —y que se celebró en la mesa— es la tendencia: en Veracruz este indicador bajó del 44.3% al 40.9% respecto al trimestre anterior. Un brinco hacia abajo de 3.4 puntos porcentuales que le da un respiro a miles de hogares.
En conclusión, los sabios bebedores del café coincidieron en que, en materia de empleo, la entidad camina con buen paso y con señales claras de mejoría en el ingreso.
Por eso, los lecheros bien humeantes acompañados de sus respectivas banderillas dulces van dedicados a quienes le chin… a diario en su trabajo, y muy en especial para aquellos que en estos últimos meses lograron salir de las filas de la ocupación crítica... ¡que no son pocos! |