Apropiación del país: Usar el "Somos México" era adueñarse de la identidad nacional como si ellos fueran la patria misma.
Confusión en la boleta: Asumir el nombre de toda la nación evita que el ciudadano entienda que son solo una opción partidista más, y no los dueños del país.
Copia al carbón: El tono rosa y el diseño eran sospechosamente parecidos a los de partidos locales como Fuerza por México en Puebla, Tlaxcala y Baja California Sur.
¿Y cuál fue la brillante solución que parieron estos genios del diseño? En el tema del nombre, le quitaron la palabra “México”... peeeero detrás de la palabra “Somos” le encajaron, con calzador, la silueta del mapa del país. Vaya, que si no es por la vía semántica, se lo metieron al electorado por la vía semiótica. ¡Una jugada maestra de la simulación!

En lo único que medio le menearon fue en el color y la figura para no verse tan descaradamente idénticos a Fuerza por México, porque ahí sí el plagio ya rayaba en el cinismo visual.
En fin, ahora habrá que sentarse y comprar las palomitas de maíz a ver si con esta simulación —¡cof, cof!, perdón, con esta "solución"— el INE y el TEPJF se dan por bien servidos o si les vuelven a acomodar un portazo en las narices por andar de mañosos.
¿Usted qué opina? Más allá de si le parece justa la decisión del INE, ¿cree que arreglaron el problema o solo le dieron una chacualeada al logotipo para seguir vendiendo el mismo chiquihuite?
Sígame en Facebook y en X en @AtticussLicona
(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |