Vaya que salió tóxico Alito Moreno. Luego de que Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del PRI, se la ha pasado llamando a Movimiento Ciudadano (MC) —encabezado por Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez— para conformar una gran alianza opositora rumbo a 2027, la respuesta del partido naranja sigue siendo sigue contundente: "Con el PRI ni a la esquina". La reacción del tricolor no se hizo esperar.
El PRI activó en plataformas digitales una agresiva campaña afirmando que "MC le hace el trabajo sucio a Morena". La narrativa tricolor sostiene que "nunca un partido le quedó tan cómodo al oficialismo para dividir el voto de oposición".
El riesgo de las candidaturas e integración de cuadros
Frente a este escenario, el análisis político de Francisco Licona plantea que la migración de liderazgos del PRI y del PAN hacia las filas de Movimiento Ciudadano conlleva implicaciones operativas profundas:
Disputa por espacios: La llegada de perfiles externos amenaza con detonar conflictos internos con la militancia emecista de origen durante la distribución de candidaturas.
Canibalización del voto opositor: Si los cuadros recién incorporados solo le restan simpatizantes al PAN y al PRI, la estrategia de expansión no debilitará al partido en el poder, sino que terminará por desmantelar los restos del bloque opositor tradicional.
El panorama en Veracruz y los frentes nacionales
En el ámbito local, diversos sectores continúan evaluando el margen de maniobra de Dante Delgado bajo la expectativa de que actúe como articulador de una alianza de facto en la entidad.
Por su parte, la dirigencia nacional del PRI busca reagrupar figuras del pasado, concretando acercamientos con el expresidente Vicente Fox Quesada para sumar fuerza pública.
La disputa de fondo radica en determinar si las acusaciones de Alito Moreno obedecen a un diagnóstico real sobre la división del voto o a una reacción de frustración política ante la falta de acuerdos. |