Esta mañana en los cafés de Boca del Río, los sabios bebedores del mejor aromático del planeta analizaron con lupa el informe económico recién dado por el titular de SEDECOP Ernesto Pérez Astorga.
Dijeron que la gobernadora Rocío Nahle debió incomodarse ya que el mismo día que Perez Astorga dijo que Veracruz iba muy bien, el IMCO reportó que Veracruz avanza pero no consigue aún mejores posiciones a nivel nacional.
El tema, insistieron, debe incomodar a la gobernadora de Veracruz Rocío Nahle, pues el nivel de quien en tiempo récord construyó una refinería y dirigió una Secretaría de Estado no es como para andar a medias tintas en la economía de Veracruz.
A Pérez Astorga parece que le queda grande el caballo. Quizá no se ha dado cuenta del paquete que tiene en sus manos. Y que Rocío Nahle, pondrá a Veracruz en mejores lugares en el país: con o sin él. Así que mal harían él y el Tato Vega en seguir pensando en la sucesión uno y en una diputación local el otro, pues enfrente tienen un toro muy difícil de domar.
Cierto Veracruz alcanza un 6.8% de crecimiento anual en actividad industrial y una cartera activa de inversión de 4 mil 270 millones de dólares. Es decir, los funcionarios no mintieron. Pero sí, Si, pero el Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO aún coloca a Veracruz en el lugar 25 de 32 entidades. Es decir, Pérez Astorga y el Tato Vega aún podrían tener una segunda oportunidad en caso de que la Gobernadora lo permite.
El reto por si no lo saben es mejorar las condiciones estructurales para atraer, generar y retener talento e inversión. No solo presentarse a cortar listones en alguna industria que invierte o reinvierte por sus propios medios.
Hay una pregunta que nadie ni Pérez Astorga ni el Tato Vega deberían esquivar: si Veracruz va tan bien, ¿qué está viendo el IMCO? Ni modo que saquen a relucir el viejo cuento de que alguien les tiene mala voluntad.
Así que Pérez Astorga y el Tato Vega, merecen por ahora un Expresso Doble para que valoren la oportunidad de oro que les ha dado la Gobernadora Rocío Nahle y se pongan las pilas.
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