Misantla constituye otro monumento a aquella época: un hospital de 30 camas iniciado desde 2009 que permaneció inconcluso durante años. Investigaciones periodísticas documentaron decenas de obras sanitarias inconclusas provenientes de las administraciones de Fidel Herrera y Javier Duarte.
El problema, sin embargo, no terminó automáticamente con la alternancia política.
Durante la administración de Cuitláhuac García Jiménez, la Auditoría Superior de la Federación realizó una auditoría de cumplimiento forense sobre contratos y erogaciones financiadas con recursos federales de SESVER correspondientes a 2023. Entre los rubros revisados estuvieron servicios e insumos de limpieza. Jorge Eduardo Sisniega Fernández ocupaba entonces la Dirección Administrativa de Servicios de Salud de Veracruz y documentos oficiales confirman su participación institucional en procedimientos de contratación.
Posteriormente, en mayo de 2025, se hizo pública una denuncia contra Sisniega por presuntas irregularidades relacionadas con recursos de SESVER. Corresponde a las autoridades determinar responsabilidades y, en su caso, imponer las sanciones procedentes; una denuncia o una observación de auditoría no equivalen por sí mismas a una sentencia.
Ese pasado permite dimensionar el tamaño del problema que ahora enfrenta Veracruz.
Por eso adquiere relevancia la decisión de la gobernadora Rocío Nahle García de recorrer personalmente los 61 hospitales incorporados al IMSS-Bienestar. El objetivo anunciado es revisar instalaciones, medicamentos, material de curación y equipamiento, escuchando directamente al personal. En Perote y Altotonga, por ejemplo, la propia supervisión identificó necesidades concretas y distintos niveles de disponibilidad de medicamentos e insumos.
Eso tampoco significa que todo esté resuelto.
Las protestas de médicos, enfermeras y trabajadores deben escucharse. Cuando falta medicamento, material de curación o equipo, el paciente no puede conformarse con explicaciones sobre quién heredó el problema. La autoridad actual tiene la responsabilidad de resolver lo que hoy está bajo su competencia.
Pero reconocer las deficiencias presentes tampoco obliga a borrar la historia.
A esa revisión se suman los anuncios realizados por Alejandro Svarch Pérez, director general del IMSS-Bienestar, quien durante su reciente recorrido por el norte de Veracruz junto con la gobernadora Rocío Nahle García planteó la construcción, sustitución o mejoramiento de al menos cinco hospitales de esa región.
El ejemplo más significativo está en Pánuco, donde se anunció un nuevo Hospital Regional de 60 camas, necesario para sustituir al actual inmueble hospitalario, cuya historia supera ya el siglo de servicio y que, una vez concretado el nuevo proyecto, sería destinado a convertirse en Casa de la Cultura para los habitantes del municipio.
El anuncio resulta relevante porque permite dimensionar el desafío: no solamente se trata de surtir medicamentos o resolver carencias inmediatas, sino de renovar una infraestructura hospitalaria que en algunos puntos de Veracruz acusa décadas de rezago.
Si estos proyectos se concretan en los tiempos comprometidos, la gira habrá dejado de ser únicamente un ejercicio de supervisión para convertirse en el punto de partida de una necesaria transformación de la infraestructura sanitaria del norte veracruzano.
La universalización de los servicios mediante IMSS-Bienestar supone desmontar inercias administrativas y corregir deficiencias acumuladas durante años. La propia administración estatal ha reconocido faltantes específicos y ha ordenado redistribuciones, compras y coordinación con la Federación para atenderlos.
En ese mismo contexto debe analizarse LIMPIAVER, organismo creado para asumir directamente servicios de limpieza, higiene, asepsia y lavandería en unidades médicas públicas. El Gobierno estatal sostiene que el nuevo modelo permitirá supervisión directa y sustituirá esquemas privados de contratación que habían generado problemas operativos y laborales.
La prueba definitiva, sin embargo, estará en los resultados.
Porque en salud no bastan discursos, filiaciones partidistas ni estadísticas acomodadas. Importa que haya médicos, medicamentos, material quirúrgico, hospitales funcionales y atención digna.
Las protestas legítimas deben atenderse; los señalamientos políticos deben contrastarse con hechos, y las irregularidades del pasado deben investigarse hasta sus últimas consecuencias.
Veracruz no necesita otra generación de hospitales fantasma ni expedientes de auditoría destinados al archivo.
Necesita que quien haya desviado dinero destinado a curar enfermos responda ante la justicia, sin importar partido o administración; y que quien hoy gobierna demuestre, hospital por hospital, que la historia puede comenzar a escribirse de otra manera.
Porque el verdadero diagnóstico del sistema de salud no se hace desde una conferencia de prensa ni desde una protesta partidista: “se hace frente a la cama del paciente.”
Al tiempo.
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(COLUMNA "ASTROLABIO POLÍTICO") |