A la par, los recorridos por colonias, la participación en tequios comunitarios y las acciones de beneficio colectivo revelan una práctica que Daniela Griego conoce bien: el trabajo comunitario como herramienta de cohesión social. Su trayectoria en el servicio público —particularmente en áreas vinculadas a la política social— se refleja en una alcaldesa que entiende que el territorio no se gobierna desde el escritorio, sino caminándolo.
Uno de los datos más contundentes de este primer mes es, sin duda, el monto recaudado por el pago del impuesto predial. Más de 140 millones de pesos ingresaron a las arcas municipales en enero, una cifra que rebasa expectativas y que difícilmente puede explicarse solo por un calendario fiscal. Este resultado es, en buena medida, un voto de confianza ciudadana hacia la figura de la alcaldesa y hacia su calidad moral. En una ciudad históricamente crítica y políticamente exigente como Xalapa, la confianza no se decreta: se gana.
Este respaldo social se complementa con un desempeño del cabildo que ha mostrado orden, control político y claridad en la toma de decisiones. La conformación del equipo de gobierno evidencia experiencia y oficio, particularmente en temas sensibles como la relación institucional con el Instituto de Pensiones del Estado (IPE). La defensa de los derechos de la derechohabiencia, respaldada por hechos y resultados acumulados a lo largo de los últimos siete años, confirma que las políticas públicas no han sido producto de la casualidad, sino de compromisos sostenidos.
En este contexto, Xalapa comienza a perfilarse como un laboratorio político y administrativo. El énfasis en la cultura, el espacio público, la participación ciudadana y la recuperación del tejido social coloca a la capital en un escenario que podría proyectarla a la palestra nacional. No como una excepción, sino como un ejemplo de que es posible gobernar con sensibilidad social y eficacia institucional.
La apuesta es clara: convertir a Xalapa en una verdadera capital de la cultura, recuperar el esplendor que alguna vez le valió el título de Atenas Veracruzana. El primer mes de Daniela Griego no es aún un balance definitivo, pero sí un indicio firme de que el rumbo elegido privilegia el trabajo, la cercanía con la gente y la reconstrucción de la confianza pública, un activo cada vez más escaso y, por ello, más valioso.
Al tiempo.
astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx |