Este movimiento no puede entenderse sin el paso de Rocío Nahle por la Secretaría de Energía, donde se consolidaron proyectos clave como Dos Bocas, apostando por fortalecer la soberanía energética y reducir la dependencia del exterior.
Por otro lado, lo ocurrido ayer en las inmediaciones de la refinería —un incendio y explosión que lamentablemente dejó cinco personas fallecidas— debe analizarse con responsabilidad. De acuerdo con información oficial, el incidente se registró fuera de las instalaciones, derivado de la acumulación de residuos de hidrocarburos provocada por lluvias intensas, lo que generó la ignición del material.
Se trata de un hecho lamentable, que enluta a familias y obliga a revisar protocolos, pero que también debe entenderse como un caso aislado que no compromete la operación general de la refinería ni el proyecto en su conjunto, el cual continúa en funcionamiento.
Hoy, más que nunca, el país requiere una visión equilibrada: reconocer los avances, exigir mejoras donde sean necesarias y entender que el desarrollo energético implica retos constantes. Dos Bocas, con todo lo que representa, es parte de esa historia que aún se está escribiendo.
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