En este juego de pasiones y remociones, penden de un hilo algunas otras cabezas morenistas en los estados, por diversos motivos.
Es así como se está volviendo una predicción segura la salida de Esteban Ramírez Zepeta, cuando la Gobernadora por fin le haga efectiva las muchas
razones que tiene para prescindir de sus dudosos servicios al frente de Morena en el estado.
La primera es su origen y su filiación netamente cuitlahuistas, lo que siempre ha hecho dudar a propios y a extraños sobre a quién considera le debe fidelidad y obediencia. Después está el hecho de que no ha sabido ser un líder conciliador y menos ha evitado que dentro del partido se sigan presentando graves rupturas, pugnas al interior que tienen en un brete la unidad indispensable para enfrentar con toda la fuerza las elecciones del año entrante, de 2029 y de 2030.
También está la sospecha de que no ha tenido un manejo claro y honesto sobre las prerrogativas que recibe Morena y otros ingresos que, aunque no son declarados, resultan bastante cuantiosos.
Y por último, que puede ser lo más definitivo, es la costumbre que tiene la Gobernadora de seguir los pasos de la Presidenta, con el fin de quedar bien con ella y de recobrar, ay, la simpatía perdida. Así que si Claudia quitó a la cabeza nacional del partido, pues hay que hacer lo mismo en Veracruz.
¡Y adiós Zepeta!
sglevet@gmail.com
Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com
|