Rayando en lo altanero, Yunes Márquez envió una misiva de cinco puntos “a los ciudadanos que me eligieron y a mis compañeras y compañeros Senadores” donde niega lo de las 95 faltas; dice que si la semana anterior estuvo en Madrid fue porque no hubo sesión en el Congreso, que el viaje lo pagó con sus recursos, que el bar donde estuvo no es tan exclusivo como dicen. Y que si va constantemente a Nueva York es para tratarse un problema en un oído.
En fin, puras salidas al estilo de la 4T, pero el quinto punto es el más interesante.
Tras señalar que algunos “periodistas” (así entrecomillados) no tienen ninguna limitación para mentir, ofender e inventar, los acusa de que “Tienen una fijación contra mi porque he apoyado y seguiré apoyando a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien también es objeto de las agresiones cotidianas de quienes siguen dolidos por haber perdido sus privilegios”.
Futa...
Para empezar, no tenía por qué meter a la señora en sus arguendes, pero lo hizo. Por cuestión de protocolo partidista, Claudia se tomó una foto con él y con Adán Augusto López después de que Miguel Ángel votara a favor de la reforma al Poder Judicial. Pero desde entonces el distanciamiento de la mandataria con el senador ha sido muy marcado. Que dijera que la seguirá apoyando sonó a vil lambisconería.
Por otra parte, hay una diferencia abismal entre quienes critican al gobierno de Sheinbaum y quienes lo atacan a él. Estos últimos no son periodistas (ni sin comillas ni entrecomillados), sino ocho millones de veracruzanos y ve tu a saber lector cuántos millones de mexicanos, que no le perdonan haberlos traicionado al votar por la reforma judicial.
Como cruel paradoja, quienes lo repudian como a sus pecados son los morenos que no lo quieren en sus filas “por traidor, aunque su traición nos haya ayudado”.
Uno de ellos me dijo ayer después de leer la misiva: “Aquí el asunto no es saber que Yunes Márquez se largó a España y derramó unos cuantos miles de euros sobre las arcas madrileñas, sino el cinismo y desfachatez con la que se conduce un traidor de su calaña. Con el dinero que tiene debería hacer un partido, pero que no nos joda a nosotros porque no le daremos nada. Nada de nada”.
Salvo tu mejor opinión lector, soy de los que piensan que Yunes Márquez terminará su carrera política en 2027 cuando deje la senaduría y tenga 51 años. Pero le quedará el resto de su existencia para vivir como lo que es: un traidor a quienes votaron por él, al partido que lo postuló y a su patria.
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