De ahí la urgencia de alcanzar una candidatura mientras la marca Morena sigue siendo competitiva. Y ahí es donde aparece el verdadero riesgo político.
Así que mientras avanzan los procesos internos para elegir candidaturas, el mayor desafío para Morena no parece estar en los partidos de oposición, sino evitar que la competencia entre sus propios aspirantes termine en fracturas.
Sin embargo, lo que algunos analistas interpretan como una debilidad más bien es lo contrario. Cuando el enfermo reconoce la enfermedad es más fácil tener cura. Y MORENA se ve que reconoce cuál es su talón.
La buena noticia para Morena es que el problema ya fue identificado. Y cuando un partido reconoce dónde está su mayor riesgo político, todavía tiene margen para corregir el rumbo y podrían convertir esa supuesta debilidad en su mayor fuerza.
Porque se reconozca o no, la verdadera batalla de Morena no parece estar en la oposición.
Está dentro del propio partido.
Y quizá esa sea la primera elección que deba ganar antes de enfrentar la constitucional de 2027.
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