Bien, habría que empezar a ensayar sobre un criterio que especifique claramente quiénes pueden ser considerados periodistas para que sean integrados en la propuesta de un censo que una reportera le hizo a la Gobernadora Rocío Nahle en una rueda de prensa, que ella comedidamente hizo pública, y a su vez propuso que lo elaborara la Comisión Estatal de Atención y Protección de los Periodistas.
Primero hay que considerar que ser periodista es una existencia, no una esencia. Es decir, quien no trabaja activamente para publicar noticias u opiniones -que vienen siendo lo mismo- pierde su condición de profesional del área. Es que se llega a dar el caso de periodistas que lo fueron hace 30 o 40 años y que siguen queriendo ser considerados como profesionales en activo, sobre todo a la hora de los chayotes, ¿eh?
La segunda premisa que tomo en cuenta es que quien se proponga como periodista pueda demostrar un conocimiento amplio del idioma y un manejo integral de la gramática. El lenguaje -oral o escrito- es para los reporteros como el azadón para los campesinos.
Tercera, sería bueno empezar a profesionalizar el gremio e ir exigiendo un título universitario. Por lo pronto, podría ser de carreras afines al ejercicio del periodismo, en tanto las facultades de comunicación empiezan a preparar verdaderamente a profesionales con las herramientas mínimas para informar al público…
Y mañana le sigo, porque el tema da para mucho todavía.
[email protected]
Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de www.politicaaldia.com |