Es decir, la paradoja y contradicción merece atención: en el radar de los cañeros, los obreros, las fuerzas políticas municipales de la región, pero sobre todo de la gobernadora Rocío Nahle, está más que claro el fondo del tema, por lo que el ingenio se abrirá y habrá zafra.
El Gobierno actual tiene la sartén por el mango y por ello se ha visto seguridad en las palabras de Nahle, lo que no sucedería de ser un problema de abastecimiento y de mercado para la transformación de la gramínea de Lerdo.
El diagnóstico no da para jugarle al adivino sino para poder ver una solución satisfactoria en puerta, pues ¿Cómo podría Veracruz dejar que un ingenio cierre precisamente cuando el mercado internacional vuelve a abrir una ventana para el azúcar mexicana?
El San Pedro no es sólo una fábrica. Es economía regional.
Y ahora sí: habrá que ver si la estrategia que use la gobernadora Nahle y si sus gestiones consiguen convertir esa oportunidad nacional en una oportunidad para Los Tuxtlas, y por otro lado, esperar a ver qué decidirán los socios de Othón Porres Bueno, ante tal contradicción que les costará dinero.
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