Pero hagamos la historia partidista del sonorense:
En el PRI fue militante de 1973 al año 2000.
En el PAN estuvo entre 2000 y 2004, cuando fue secretario particular del presidente Vicente Fox Quesada
En el PRD estuvo de 2005 a 2012.
En Movimiento Ciudadano (en ese entonces llamado Convergencia) fue integrante de 2012 a 2014.
Y en 2014 se integró a Morena, en donde hasta hoy sigue participando.
Después, nadie puede imaginar siquiera lo que le depare el destino partidista.
Le quedan libres cuatro opciones: 1) el Partido del Trabajo, 2) el Partido ¿Verde? ¿Ecologista? ¿de México?, 3) Somos y 4) el PAZ.
Y también podría repetir color y volver a ser, en un futuro cercano, otra vez tricolor, azul, amarillo o naranja.
Bueno, hasta podría seguir siendo militante de Morena por algún tiempo más, y hasta por algunos años. Todo es posible en la cabecita loca de Duracín.
Ese Arturo Durazo Moreno es el mismo que se llena la boca mientras habla pestes de los políticos prianistas, cuando el mismo lo fue; es el mismo que se dice de izquierda cuando ha recorrido todo el abanico de las posibilidades ideológicas; es el mismo que ahora asegura que nunca recomendó a Guadalupe Taddei con AMLO para que fuera la (corruptísima) Presidenta del INE; es el mismo que le va a hacer todas las cochinadas posibles a Luis Donaldo Colosio Rioja -el propio hijo de su mentor y su ahijado-, si éste llegara a ser candidato de MC a la gubernatura de Sonora el año entrante.
Y es el mismo perfil de siempre, que se repite hasta el hartazgo en las filas del lopezobradorismo, mal llamado la Cuarta Transformación.
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