Trump quería las tasas de interés abajo, pero la Reserva Federal respondió al revés: subió un cuarto de punto su tasa de referencia, ubicándola en el rango de 3.75% a 4.00%. La razón de fondo es que la inflación se mantiene elevada.
Cuando el banco central estadounidense endurece la política monetaria, manda una señal clara: los precios continúan fuera de control.
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El costo interno de la geopolítica
Los indicadores económicos recientes exhiben las presiones que enfrenta el consumo de los hogares en Estados Unidos:
Inflación anual: Se posicionó en un 3.4%, manteniendo la presión sobre el costo de vida.
Combustibles: La gasolina registró un alza mensual del 3.9%, reflejo directo del costo interno derivado de las tensiones bélicas con Irán.
El bolsillo como factor electoral
Se puede presumir solidez financiera en los mítines, pero la acción de la Fed envía un mensaje distinto: el costo de la vida no está resuelto y mantiene irritado al electorado. Bill Clinton acuñó la célebre frase “Es la economía, estúpido” para recordar que el ingreso familiar define prioridades.
La economía no lo determina todo en la contienda, pero sí pesa en las decisiones cotidianas. Y el bolsillo también vota.
El encarecimiento del dinero y la inflación abren el debate sobre la factura política que recibirán Trump y los republicanos en las elecciones de noviembre en EEUU, donde analistas prevén un escenario complejo para mantener el control del Congreso. |