Comenzaron muy bravos y cantando recio en el PAN, presumiendo en todos los foros que esta vez sí le harían honor al viejo refrán: “más vale solos que mal acompañados”. Prometieron ir con la bandera limpia, sin lastres ni compañías incómodas... pero, ¡sorpresa!, del plato a la boca se cae la sopa.
El dirigente nacional del blanquiazul, Jorge Romero Herrera, tuvo que salir a matizar la bravata para reconocer que siempre sí le abrirán la puerta a las dirigencias y a la militancia estatal para explorar alianzas en el 2027. Eso sí, curándose en salud y aclarando que la última palabra y el garrote los mantiene el Comité Ejecutivo Nacional.
"Nosotros llevamos un año diciendo que el PAN tiene que apostarle a sus siglas y eso no va a cambiar nunca", soltó muy orondo Romero... peeeeero, una cosa es ponerse digno frente a los micrófonos y otra muy distinta aguantar el ramalazo en las urnas. La triste realidad es que la fuerza albiazul se ha ido desmoronando a pedazos; ya no son ni la sombra de lo que fueron a inicios de siglo y hoy, más que una convicción ideológica, las coaliciones son su tanque de oxígeno para medio mantener el registro y no hacer el ridículo en el marcador.
|
Tratando de arreglar el entuerto, el líder panista salió con la cantaleta de que "una realidad local no se va a imponer a 800 kilómetros de otra realidad local". Vaya, traducción al buen español: a Romero le están doblando el brazo desde las regiones y contento, lo que se dice contento, no está. El mensaje para las dirigencias estatales fue claro: "hagan sus amarres si quieren, pero no me gusta nada".
Habrá que ver de a cómo les toca el pataleo. Al menos en Veracruz, no son pocos los cuadros panistas que gritan a los cuatro vientos que la boda con el PRI, más que sumarles votos, les apesta la candidatura y les resta simpatías. El pequeño detalle es que, si le hacen el feo al tricolor, en el horizonte no se ve ni con qué otro compadre puedan juntarse para salir a pedir el voto sin terminar haciendo el ridículo.
Al final, tanto brinco estando el suelo tan parejo: en el PAN querían vestirse de héroes solitarios, pero la cruda realidad electoral ya los puso, otra vez, a rogar por una muleta. |