Y mientras en el PAN terminaron doblando las manos para abrirle la puerta a las alianzas, en el Partido Verde salieron a gritar a los cuatro vientos que ellos están ciegamente casados, hasta que la muerte los separe, con el proyecto de la 4T.
La comedia empezó cuando Alejandro "Alito" Moreno, dirigente nacional del PRI, ya no halló a qué santo encomendarse ni de qué tecomate colgarse. Como prácticamente casi toda la chiquillada política le hace el feo (fuchi, caca, diría el clásico), al campechano se le ocurrió la brillante idea de soltar que en San Luis Potosí podrían armar un "tucanazo" electoral de la mano del Verde.
El pleito en suelo potosino está sabroso. En Morena ya advirtieron que si el Verde insiste en mandar a la boleta a la senadora con licencia Ruth González Silva, la alianza se rompe de inmediato por las reglas guindas contra el nepotismo. Y claro, oliendo la sangre en la herida, Alito dijo: "de aquí soy, de aquí me agarro".
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Sin despeinarse, el líder tricolor salió a presumir que ya traía charlas entre dirigencias locales y que todavía le quedaban nueve meses para convencerlos. "En política, el diálogo es lo principal, hasta un 'no' es un acuerdo", soltó muy filosófico para justificarse por si lo bateaban.
Y vaya que lo batearon. Seguramente para curarse de espantos y que en Palacio no los vayan a ver feo, en el Partido Verde salieron de inmediato a ponerle hielo al asunto y fijar su postura: reafirmaron su amor incondicional a la presidenta Claudia Sheinbaum, se declararon fieles defensores del "Segundo Piso de la Cuarta Transformación" y descartaron de tajo cualquier amasiato con fuerzas fuera del bloque oficialista.
Traducción al buen español: a Alito le dieron con la puerta en las narices y le dejaron bien claro que, si sabe contar, por ningún motivo vaya a contar con el tucán. ¡Menudo portazo le acomodaron! |