El tema es que la risa no la causa el hecho de que haya dicho que no buscará la reelección, sino por la curiosa manera de presentar su decisión como si estuviera poniendo una curul personal en manos del partido.
Es decir “¿De quién es la curul: de Monreal, de Morena o de los ciudadanos?” Y es que cuando se declara así, se pone en duda todo el esquema de acceso a los cargos de elección pupular.
La forma en que presentó su decisión reabre la discusión técnica sobre la naturaleza jurídica de los cargos parlamentarios y el peso de las burocracias partidistas sobre la representación popular, lo que podría ser un buen tema que podría explicar en sus cátedras para los estudiantes de la UNAM.
Sobre todo porque jurídicamente, los legisladores proporcionales responden a la ciudadanía que los votó mediante las listas partidistas; las curules no constituyen una concesión patrimonial que pueda ser devuelta a un instituto político de manera anticipada.
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