Los que sí tenemos memoria nos acordamos de que la operación política de Vicente Aguilar contribuyó a ganar las gubernaturas de 2018 y 2024, las senadurías y diputaciones de esos años, así como las intermedias de 2021, sólo por citar las más recientes contiendas.
Por si fuera poco, el liderazgo de Vicente Aguilar en el PT fue clave para que ese partido ganara 30 municipios veracruzanos en 2025.
Quienes pensamos en la fortaleza de nuestro movimiento político y no nos cegamos por la ambición personal, sí nos alegramos de la incorporación de Vicente Aguilar a las filas de Morena.
Los ambiciosos vulgares pensarán que entre menos burros más olotes, pero ese pensamiento sólo refleja su falta de confianza en sí mismos, sus inseguridades de espíritu, la ausencia de su convicción política en la causa de la Cuarta Transformación y, a últimas, su fragilidad y pequeñez política.
De mi parte, yo sí le doy la bienvenida a Vicente. Llega en buen momento para fortalecer todavía más la estructura de Morena de cara al 2027, que será decisivo para consolidar a nuestro movimiento.
La decisión de Vicente seguramente no fue fácil, pero también representa un reconocimiento a la fuerza de Morena como vehículo para canalizar la acción política de actores de la izquierda veracruzana, que encuentran en este partido el espacio para seguir contribuyendo a la transformación de Veracruz. |