Como apunta Ricardo Chúa: “cuando el poder local se desordena… alguien tiene que poner orden”.
Y en Yecuatla ese alguien fue Bautista. No fue el alcalde. No fue el cabildo: fue el Congreso.
Desde la JUCOPO, y de la mano de Esteban Bautista, se le entró a un conflicto que ya olía a ingobernabilidad y se desactivó.
Ahí, y en otros sonados casos, no hubo discurso: hubo operación. Y eso en política pesa más que mil posicionamientos y boletines de prensa.
Pues lo interesante no es el caso, es lo que proyecta. Porque en Veracruz y en cualquier sitio, cuando hay vacío… alguien lo llena. Y Bautista ya dejó claro que sabe cómo hacerlo, lo ha vivido, lo ha sufrido en carne propia.
Mientras tanto, en el partido en el poder, otros perfiles —que en corto se mencionan rumbo a 2030— siguen en modo silencio. Tal vez por disciplina. Tal vez por cálculo. O tal vez porque siguen creyendo en la vieja máxima de Fidel Velázquez: “el que se mueve no sale en la foto”.
Pero los tiempos cambiaron. Hoy, el que no se ve: no existe. Y cuando llegue la hora de las definiciones, la pregunta será simple y brutal: ¿quién ha hecho y quién solo ha esperado?
Porque el “dedo” de Palacio podrá señalar, pero el electorado pregunta y cobra factura. Y ahí es donde muchos podrían quedarse cortos: ¿Silencio estratégico o falta de operación y trabajo real? Porque mientras unos esperan la señal, otros ya están construyendo camino.
Como dijo el clásico, el futuro siempre llega. Tiempo al tiempo.
Sígueme en Facebook y en X en @frlicona, y en Tiktok en @politicaaldia
(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |