Y ahí está el verdadero alpiste por el que los pájaros revolotean alrededor de la personal decisión que se volvió política; porque Rocha asegura haber sido investigado y sostiene que no se acreditaron los señalamientos en su contra, justo cuando ni las autoridades mexicanas ni norteamericanas han dado por cerrado el asunto.
Su regreso, por tanto, abrió nuevas preguntas: ¿Fue una decisión estrictamente personal? ¿Regresó porque considera agotada la investigación? ¿O decidió volver porque políticamente era más costoso permanecer fuera del cargo?
Mientras tanto, analistas y columnistas ya construyen teorías de todos tamaños: desde supuestos rompimientos entre la Federación y los estados, hasta versiones de que su regreso busca anticiparse a escenarios judiciales. Por ahora, ninguna de esas hipótesis debe presentarse como hecho, pero formará parte ya de la narrativa política para las prontas y futuras elecciones presidenciales.
Es decir, un contexto que no se puede ni podrá ignorar: porque mientras Rocha vuelve a Sinaloa, la relación México-Estados Unidos atraviesa nuevos momentos de tensión y cooperación en materia de seguridad, al mismo tiempo que en México se anuncian nuevas acciones contra redes presuntamente vinculadas con el huachicol fiscal.
Aquí se ha dudado de las coincidencias, que en política casi no suelen suceder.
Así que lo más probable es que México esté entrando en un nuevo tablero político en que los poderes regionales sean pesados con nuevas balanzas y quizá la impunidad de que gozaban sea mermada.
Rocha Moya ya regresó y también la conversación publica. ¡Ya se verá! Hasta aquí queda la puerta abierta porque la esencia se encuentra aún en vivo y detrás de la narrativa general es cuando aparecen los nombres, los personajes y las confrontaciones que podrían comprobar las hipótesis en las que hasta hoy se encuentra el tema.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |