Hay mayor o menor disposición al diálogo, a abrir las puertas a la población y a escuchar sus problemas; hay también mayor o menor suavidad o aspereza en el cambio de poderes y en el siempre difícil arranque administrativo. No se pueden ver aún los resultados, pero lo que no se puede tapar es lo malo, pues hay algunos alcaldes que mostraron el cobre en poco tiempo.
Ese sabio bebedor de café, con más acidez que un americano recalentado del Bola de Oro, nombró tan solo algunos ejemplos de los que mal han empezado.
Manuel Eduardo Toscano, de Catemaco, se ganó la rechifla del respetable porque durante su visita a la FITUR en España (¿tenía que ir personalmente?) el angelito aprovechó el viaje para ir al Santiago Bernabéu y ver al Real Madrid en la Champions League.
Los caciques de Lerdo de Tejada, con la actual alcaldesa Flor María Sosa Zamudio y el recién exalcalde (hijo de la alcaldesa) Jorge Fabián Cárdenas Sosa, intentan presionar al Cabildo para que firmen las actas de entrega-recepción al puro bananazo, lo que ya escaló a las amenazas y debería terminar en denuncias.
Al que quisieron embarrar y meter en el mismo costal que a los malos alcaldes, fue a Rafael Fararoni, de San Andrés Tuxtla, señalándolo de haberse ido a los EE. UU. a atender temas personales y lucir prendas costosísimas. Ya aclaró que la visita no es reciente y (esto ya es nuestro) ultimadamente, el señor de cuna pobre —lo que se dice pobre y humilde— pues no es.
Dice el viejo refrán: «hay que esperar a que se mueva la carreta para que se acomoden las calabazas». En este espacio lo hemos comentado ya varias veces. A todos se les debe dar el beneficio de la duda y esperar un tiempo razonable para reconocer sus resultados, pero hay algunos que en Infinitum exhiben sus flaquezas.
Es muy pronto para andar echando porras y festejando gobiernos que recién comienzan, pero nunca es pronto para señalar las locuras de los emperadores y virreyes municipales.
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