El desempeño actual responde a una combinación de variables externas como la debilidad global del dólar y los ajustes en los mercados internacionales, así como a elementos internos, entre ellos la estabilidad macroeconómica, finanzas públicas responsables y la confianza de los inversionistas en México.
Eso sí, la presencia del Peso fuerte como Pancho Pantera, tiene un sabor agridulce, pues entre más baja el dólar, las remesas también son menos y ya sabemos que se depende mucho de ellas.
Por otra parte, la mala noticia es que en cuanto a crecimiento estamos en la tablita. Ni frío ni calor, pero sin caer en recesión técnica.
Faltan solo los datos del crecimiento de diciembre, pero hasta noviembre, el crecimiento anual es del 1.2 %.
¿Cómo va la tendencia? A la baja según lo siguiente: 2021, 6.1 %; 2022, 3.9 %; 2023, 3.2 %; 2024, 1.5 %; y 2025 1.2 %.
Algo tendrá que hacer el Banco de México pues su estrategia de seguir bajando las tasas de interés para que haya créditos más baratos, no está funcionando y aunque nos endeudamos más, no se está moviendo lo suficiente el dinero.
Tal vez ahora en febrero decidan detener las disminuciones a las tasas de interés, lo que podría poner tranquilos nuevamente a los inversionistas que ya no saben a dónde mover su dinero para que les den rendimientos aceptables. |