Mientras tanto, los niños han tenido que tomar clases en otros jardines, lo que ha complicado la logística de las familias y provocado incluso una disminución cercana al 20% en la matrícula.
Además, padres de familia señalan que en la obra se habrían ejercido alrededor de 2 millones 300 mil pesos, sin que hasta ahora exista claridad sobre la fecha de conclusión.
Ante ello, los inconformes exigieron la intervención de la secretaria de Educación de Veracruz, Claudia Tello Espinosa.
Pero más allá del retraso, el caso abre varias preguntas que inevitablemente terminan en el terreno administrativo en los que Claudia Tello Espinosa, como titular de la SEV, podría poner su mirada con mayor energía y también la nueva Contralora General del Estado.
¿A quién corresponde supervisar el cumplimiento del calendario de obra establecido en el contrato?
¿Se han aplicado las multas o penalizaciones previstas por incumplimiento?
¿Ha intervenido la contraloría interna para revisar los avances físicos y financieros del proyecto?
Porque cuando una obra que debía durar dos meses termina prolongándose medio año, las explicaciones no solo deben venir de la empresa contratista, sino también de las áreas responsables de supervisar, autorizar avances y garantizar el buen uso del dinero público.
Y aquí aparece el punto político del asunto.
Un contrato pequeño puede terminar afectando la imagen de toda una dependencia. Y más cuando el problema escala hasta bloquear calles del centro de la capital.
No parece un problema de la titular de la SEV, sino de quienes tienen a su cargo la supervisión operativa de los contratos y la ejecución de las obras.
En otras palabras: los llamados “figurones” que muchas veces ocupan cargos administrativos o técnicos sin que necesariamente estén a la altura de la responsabilidad.
Porque cuando fallan los controles internos, no solo se retrasa una obra: se afecta a los niños, se complica la vida de las familias y se pone en entredicho el manejo del dinero público.
Y lo más delicado: se genera un problema político que bien pudo haberse evitado con algo tan simple como supervisar correctamente un contrato de dos meses.
Sígueme en Facebook y en X en @frlicona y en Tiktok en @politicaaldia.
(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |