Fidel, priista de cepa hasta el final.
“El Tío Fide”, abierto, popular, político de plaza pública.
Miguel Ángel, priista primero, panista después y hoy cercano a Morena.
Controlador, duro, estratega de la confrontación.
Amigos primero. Rivales después. Dos trayectorias que marcaron buena parte de la política veracruzana.
Ahora los hijos.
Miguel Ángel Yunes Márquez llegó al Senado impulsado por el PAN, pero su decisión de votar junto con Morena en una reforma clave, terminó costándole caro: la ruptura con su partido, una expulsión y la etiqueta de traidor.
En contraste, Javier Herrera Borunda, diputado del Partido Verde, votó en contra de una iniciativa presidencial siguiendo la línea de su bancada. Y lejos de reproches, su postura fue interpretada como un gesto de independencia política.
Dos decisiones. Dos reacciones. Pero también dos escenarios muy distintos.
Yunes Márquez hoy enfrenta el reto de construir futuro político sin la estructura partidista que lo llevó al Senado.
Herrera Borunda, en cambio, mantiene el respaldo del Partido Verde, aliado indispensable de Morena en el tablero nacional y estatal.
Y en política, la estructura suele ser media elección.
La conversación en el café terminó en una pregunta inevitable: ¿Quién de estos dos “cachorros” tendrá el camino menos espinoso para intentar lo que sus padres ya lograron: gobernar Veracruz? ¿O ninguno de los dos lo logrará?
Porque mientras uno ya lo intentó… y fracasó; el otro avanza por la ruta larga, pero muy cerca de los centros donde hoy se toman las decisiones.
Y en política a veces no gana el que corre más rápido… sino el que llega al oído correcto.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |