El argumento es demoledor pues si una familia destina casi todo su ingreso a comida, transporte, renta y salud, gravar esa base puede sentirse más como castigo que como proporcionalidad tributaria.
Y sí, desde la lógica económica tiene sustento pensar que más ingreso disponible en la base salarial impulsa consumo, demanda y movimiento interno de la economía. Pero el punto delicado —y donde seguramente vendrá el golpeteo— será otro: la recaudación y el costo fiscal de la medida.
Por eso el verdadero debate no debería ser ideológico, sino técnico: ¿puede el Estado dejar de cobrar esa franja sin afectar ingresos públicos?
Si encuentran la fórmula el impacto al bolsillo sería inmediato; de lo contrario, la oposición lo venderá como un hoyo recaudatorio, aunque deje al trabajador que vive al día en el centro de la discusión fiscal.
El debate debería sopesar si México necesita actos de justicia para quienes sobreviven con lo básico… o bombas política en plena polarización.
Por lo pronto y pase lo que pase con la iniciativa de la diputada federal Marybel Villegas, se ha ganado hoy el título de la figura del mes.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |