Los naranjas cuentan con una que otra figurilla de alcance local, pero no basta.
Es tan marcada la falta de cuadros que al analista que hoy le pregunten le dirá lo mismo: que en ese partido deshojan la margarita para que Héctor o Pepe Yunes sean sus cartas en el 2030… con Héctor si no les queda de otra o con Pepe si se decide.
Pareciera que los naranjas han puesto a San Antonio de cabeza y piden novio.
Traer a externos se vale, pero no cuadra con la visión triunfadora que se quiere vender de ese partido. ¿Es uno de los partidos con mayor crecimiento en el Estado? Claro, los números lo indican y las proyecciones lo trazan, pero hoy es tan pequeño como la popularidad de sus principales personajes.
En distritos importantes apuestan a la nostalgia de apellidos de ex priistas o priistas en activo. Refritos que royeron duro el hueso y acabaron hasta con el tuétano tricolor.
¿Desde hace cuántos años se ven los mismos apellidos en las boletas? La cuenta se ha perdido, pero ahora quieren que sigan apareciendo usando sus tenis fosfo-fosfo.
Entonces estamos ante un panorama de personas, no de partidos. El personaje es el que necesita una playera y un logotipo.
Eso también se vale, pero el riesgo es convertir la ideología en franquicia, y el registro en patrimonio.
No se trata de si el MC puede o no ganar la gubernatura, sino de cómo y con quién competir.
Como diría el Chicharito: entonces, ¿Te consideras un partido importante en Veracruz, pero deseas que políticos de otros partidos sean los que te representen? ¡Interesante!
Sígame en Facebook y en X en @AtticussLicona
(COLUMNA "POLÍTICA AL DÍA") |