Dos Bocas hoy trabaja todavía por debajo de su capacidad máxima —algo normal en las fases de estabilización de cualquier refinería—, pero avanza en el aporte al objetivo nacional de reducir la dependencia externa en combustibles. Esa diferencia entre operación parcial y paro total es justo donde se cocina la desinformación.
También ya quedó como una muletilla que los políticos, opinólogos y hasta población en general digan “no produce nada”, cuando que eso también es falso. No está operando al máximo de capacidad proyectada, pero de allí a que no produce nada, hay un abismo.
En la arena pública ya no basta con que algo ocurra: hay que ver quién lo cuenta, cómo lo cuenta y para qué lo cuenta.
La pregunta de fondo no es si hubo fuego, porque lo hubo; la pregunta de fondo no es si no produce “nada”, sino cuánto produce; pero hay que preguntarse también en la obviedad de los tiempos políticos ¿quién gana políticamente cuando se vende la idea de que Dos Bocas baja o detiene su producción? |