Y no sólo Morena. Todos los partidos enfrentarán el mismo desafío: demostrar que sus candidatos llegan limpios al escrutinio público, judicial y mediático.
Algo empieza a perfilarse rumbo a 2027 y es que las campañas ya no sólo se ganarán en las urnas, se pelearán en tribunales, expedientes y conferencias de prensa.
Quien llegue vulnerable, podría no llegar siquiera a la boleta.
Así que aguas. Rumbo al 2027 el riesgo no será sólo lo que pueda probarse, sino lo que logre instalarse en la conversación pública.
Dirían los clásicos, el lodo y las campañas digitales cuando no manchan, tiznan, y pueden correr más rápido que los tribunales. Y en tiempos de redes, una acusación viral suele llegar mucho antes que una sentencia. |