La presidenta Claudia Sheinbaum primero afirmó que "se aplicará la ley como siempre", pronunciamiento correcto, pero posteriormente señaló que sobre el caso del exdirector de Pemex caería "todo el peso de la ley", que habría "cero impunidad" y que el exfuncionario no volvería a ocupar otro cargo público.
Para muchos mexicanos el mensaje fue correcto y necesario.
Pero para otros surge un debate legítimo: ¿Dónde queda la presunción de inocencia y los tiempos y procesos de la justicia?
Y es que pese a que el video difundido en redes sociales es terriblemente elocuente, no se puede soslayar que la investigación penal apenas inicia y será la Fiscalía de Morelos la encargada de determinar responsabilidades jurídicas y, en su caso, las sanciones correspondientes.
La discusión entonces no gira sobre la gravedad de los hechos denunciados, sino sobre si la sanción política debe llegar antes o después de la resolución judicial.
Cuando la política comienza a moverse más rápido que los tribunales, también aparecen riesgos para las garantías que protegen a cualquier ciudadano.
Y al menos en este caso, para no pocos observadores y sabios bebedores del mejor aromático en los cafés de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, la sentencia política llegó antes que la judicial.
Y esos sí son debates que merecen canillazos.
Usted juzgue para quién. |