Pero quienes conocen al político de Perote saben perfectamente que no suele comprar boletos para rifas del tigre, ni prestarse a operaciones adelantadas. Si algún día toma una decisión política mayor, difícilmente será porque alguien se la haya vendido como propia.
Por si faltara salsa en este estofado, también aparece otro grupo en la mesa. Operadores cercanos a Rogelio Franco Castán aseguran que la dirigencia nacional que encabeza el experredista Guadalupe Acosta Naranjo, ya tendría definidos sus afectos por Rogelio y que la apuesta real para conducir Somos México en Veracruz tiene un origen muy distante del PRI y de nombre Julián Javier Suárez.
Así las cosas, el partido todavía no instala formalmente su estructura estatal y ya comenzaron las mediciones de fuerza, los padrinazgos, las llamadas telefónicas y las inevitables patadas bajo la mesa.
En los cafés políticos incluso bromean con una idea: que en Veracruz Somos México todavía no reúne suficientes militantes para ganar una elección, pero ya tiene demasiados grupos para pelear una dirigencia.
Y eso, para quienes conocen la política mexicana, suele ser la primera señal de que el partido va en serio o que sus propios impulsores lo llevarán al barranco. Una tercera opción sería que Somos México nace sin olvidar su ADN y que se parece demasiado a los demás.
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