La pregunta ya no es si hubo corrupción. La justicia estadounidense dio un paso. La pregunta es qué harán ahora las autoridades mexicanas.
Durante años productores agrícolas y ganaderos denunciaron irregularidades en las inspecciones sanitarias en la frontera Sur del país. Hoy existe una resolución judicial en USA que abre una ruta de investigación.
Porque la corrupción nunca es un delito de una sola persona. Siempre requiere a quien paga y a quien cobra.
La corrupción no es un problema cultural, es un problema de impunidad y la impunidad sólo termina cuando los dos lados del soborno responden ante la ley.
Si Estados Unidos ya sancionó a uno de los participantes, México tiene ahora la oportunidad de demostrar que también hará su parte.
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(COLUMNA "FIGURAS Y FIGURONES") |