De acuerdo con medios locales, quien fuera un ícono de la argentinidad y hasta un meme que copó redes sociales, murió este martes en Mar de Ajó, localidad de la Costa Atlántica a la que se había trasladado para recibir cuidados de un familiar.
Su fallecimiento puso fin a una trayectoria de más de siete décadas en el oficio de sastre, con una aspiración sin cumplir: vestir a Lionel Messi, como confesó a Infobae. Comenzada en la infancia, su actividad derivó con el tiempo en una producción propia marcada por la experimentación con telas, retazos, etiquetas y combinaciones fuera de los moldes tradicionales.
Cómo empezó su vínculo con la sastrería en Chubut
Nacido en Dolavon, en la provincia de Chubut, Williams se crió en una familia rural de ascendencia escocesa y galesa. Su vínculo con la sastrería comenzó cuando era niño. En distintas entrevistas recordó que su ingreso al oficio estuvo ligado a una experiencia en la escuela primaria.
La trayectoria de Jorge Williams en la sastrería argentina se extendió por más de siete décadas y comenzó en su infancia (Gastón Taylor)
Según había relatado a Infobae, cuando tenía 10 años fue castigado por escribir con la mano izquierda, una práctica habitual en ciertos ámbitos educativos de la época. Después de repetir un grado y atravesar problemas de adaptación escolar, su padre decidió orientarlo hacia un aprendizaje manual y lo llevó con un sastre para que conociera el oficio.
Esa decisión resultó determinante. Lo que había empezado como una salida laboral temprana se convirtió en la base de toda su vida profesional. Williams contó que dio sus primeros pasos en Trelew, donde aprendió observando, colaborando en tareas simples y absorbiendo los secretos del trabajo artesanal.
Con los años, ese aprendizaje inicial se transformó en una mirada propia sobre la indumentaria. Ya no se trataba solo de confeccionar trajes a medida, sino de construir una forma de expresión personal a través de la ropa.
En Buenos Aires, Jorge Williams abrió un taller en Palermo y reunió una colección de más de 200 trajes, chalecos y capas (Gastón Taylor)
A lo largo de su carrera trabajó en distintos puntos de la Argentina y también en el exterior. Uno de los países que marcó su recorrido fue México, donde residió durante una etapa y consolidó parte de su experiencia profesional.
Más tarde se instaló en Buenos Aires, donde abrió un taller en el barrio de Palermo. En ese espacio desarrolló buena parte de su producción y conservó una colección de más de 200 trajes, además de chalecos y capas elaborados por él mismo.
Muchas de esas piezas eran únicas y estaban hechas a partir de retazos de tela o etiquetas reutilizadas, en composiciones que escapaban a la sastrería clásica
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