La intención de desaparecer la concesión del Grupo MAS no es menor; se trata de un golpe frontal a un esquema privatizador que durante los gobiernos panistas del otrora poderoso Clan Yunes convirtió un derecho humano en mercancía.
Lo mismo ocurre con el control del alumbrado público, manejado a modo, con contratos inflados y beneficios concentrados. La tarea no será sencilla: tocar intereses implica resistencias, campañas mediáticas y presiones legales. Pero también representa la oportunidad de marcar una ruptura definitiva con un grupo político que hoy se encuentra aislado, desprestigiado y cargando el estigma de haber traicionado no solo a Veracruz, sino al proyecto nacional que dijeron defender.
En Xalapa, el reto de Daniela Griego Ceballos es distinto, aunque igual de complejo. La capital del estado exige recomponer su imagen urbana, pero también sanear su estructura administrativa.
La alcaldesa electa apuesta por un equipo que ya demostró eficacia y orden en el Instituto de Pensiones del Estado, lo que genera expectativas fundadas. Sin embargo, deberá enfrentar una herencia pesada: una nómina inflada de aviadores tolerados —y en algunos casos protegidos— por la administración saliente de Alberto Islas Reyes, continuidad de viejas prácticas acumuladas por años.
A ello se suma la urgencia de combatir la corrupción y el burocratismo en la CMAS Xalapa, donde durante mucho tiempo se permitió la presencia e influencia de Silem García, líder prófugo de La Luz del Mundo, sostenido por una estructura hoy perseguida incluso por el FBI de Estados Unidos. Limpiar esa área será una prueba de autoridad y congruencia.
Quizá el escenario más adverso sea Poza Rica. Adanely Rodríguez recibirá un municipio golpeado por el desaseo administrativo, la parálisis burocrática y la permisividad criminal que caracterizó al gobierno de Morena encabezado por “El Pulpo” Remes.
La recuperación del control institucional y territorial será clave. Esta vez, el respaldo del gobierno federal y estatal abre una ventana para que otro gallo cante, pero el margen de error es mínimo: la ciudadanía está cansada y exige resultados inmediatos.
Tres ciudades, tres mujeres, un mismo desafío: demostrar que el cambio no es discurso, sino conducción firme. El cierre de año en Veracruz puerto, de la mano de la gobernadora Rocío Nahle García patrocinadora principal de esta nueva forma de afrontar el cierre de año en la entidad, hizo ver una conurbación viva y con altísima afluencia turística nacional e internacional, lo que ya en si es ofrecer una postal alentadora. Gobernar bien se nota. Y cuando el timón es llevado con decisión, el rumbo también cambia.
Al tiempo.
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