Los colectivos antivacunas pululan en el mundo y son la expresión más cantada de cómo la ignorancia y el fanatismo pueden influir negativamente en el desarrollo de la humanidad.
El sarampión es una enfermedad infecciosa que causa un virus de la familia paramyxoviridae, género Morbillivirus. En la década de los años 80 del siglo pasado se hicieron grandes esfuerzos a nivel mundial para alcanzar índices de vacunación de más de 95%. Sin embargo, la presión de los grupos radicalizados orilló a que se abandonaran muchos programas de prevención y el sarampión ha estado regresando a ser una preocupación sanitaria en el mundo.
No por nada la Organización Mundial de la Salud considera desde 2019 a los grupos antivacunas como la peor amenaza a la salud en el mundo.
Desde los años 70 del siglo XX, México había sido un ejemplo en aplicación de programas intensivos de vacunación y había recibido innumerables premios por su efectividad con las semanas nacionales, que eran modelo en todo el planeta. Sin embargo, a partir de 2018 -sí, con el ascenso de AMLO y la Cuarta Transformación a la Presidencia- se redujeron considerablemente hasta casi desaparecer y volvimos a ser uno más del montón de los países subdesarrollados que no previenen enfermedades. A principios del siglo pasado, se consideraba que en nuestro país había sido erradicado el sarampión, no obstante que es un virus excesivamente contagioso por vía aérea y contacto con la piel, mucho más que el ébola, la tuberculosis o la gripa.
Pero ahora ha regresado esa enfermedad molesta y peligrosa, al grado que las autoridades han redoblado las declaraciones de que se están aplicando vacunas a nivel nacional, aunque muchos dudan que eso sea cierto como sucede con las medicinas del sector salud, que no se han logrado surtir satisfactoriamente, aunque las autoridades mentirosas afirmen lo contrario.
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