Algo extraño sucede con la exalcaldesa de Alvarado, Lizzette Álvarez Vela. Había jurado que dejaría en paz la política para dedicarse a “sus negocios”, pero en las semanas recientes se ha mostrado muy interesada en competir por la diputación federal en el 2027. Y, aunque la aspiración es legítima, los reportes que llegan desde aquel municipio es que pareciera que quiere abrir esa puerta… a patadas.
Alvarado sigue siendo un pueblo chico, donde todos se conocen, se saben sus orígenes y entienden en qué anda metido cada quien.
Para nadie es un secreto en esa población, que la página “Eduardo Venegas Informa” publica lo que la exalcaldesa ordena y ha llamado la atención que de algunos días para acá ese espacio en redes sociales ha enfilado sus baterías contra la gobernadora Rocío Nahle (de la que la exalcaldesa ha presumido que son “amigas y aliadas”), contra el gabinete estatal y ¡hasta contra la propia presidente Claudia Sheinbaum!
Desde esa página han cuestionado el estilo de gobernar de Rocío Nahle, el que describen como “duro, áspero y hasta grosero”.
Las diferencias entre Lizzette Álvarez y Rocío Nahle pudieron tener su origen -o al menos se agudizaron- en la etapa previa a la sucesión municipal. Mientras la mandataria estatal buscaba atender su compromiso e impulsaba a Polo Deschamps, la alcaldesa tenía a su propio “delfín” en Beto Cobos. Las posturas se radicalizaron y en ese municipio Morena y el Partido Verde optaron por no ir en alianza.
Los astros se le alinearon a Lizzette Álvarez y fue Beto Cobos el vencedor en la contienda por la alcaldía, pero su plan no salió del todo bien. Cuentan en Alvarado que el nuevo alcalde se dio a la tarea de formar su propio equipo de trabajo y fortaleció sus vínculos con el gobierno estatal, por lo que prácticamente no le dejó margen de maniobra a la exalcaldesa.
Los alvaradeños están sorprendidos, no sólo por el tono beligerante de Lizzette Álvarez, sino por ese empeño por mantener la campaña de insultos, a pesar de haber ganado con claridad la elección municipal. Agrede -señalan- no solo a la gobernadora, sino a su equipo, a su gobierno y a la presidente.
Esa desesperación por conseguir la candidatura a la diputación federal y la actitud agresiva que ha mostrado a través de la página “Eduardo Venegas Informa”, obedece más bien -dicen- a las cuentas que dejó pendientes en su administración municipal.
Ha trascendido que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó un presunto daño patrimonial que rebasa los 45 millones de pesos, en la revisión de la Cuenta Pública 2024.
El informe que recién entregó el titular de la ASF, David Colmenares a la Cámara de Diputados señala obras de mala calidad y pagos por trabajos o servicios que no se realizaron, en proyectos de electrificación, alumbrado público, rehabilitación de parques, pavimentaciones y obras en espacios educativos.
Nadie duda en Alvarado que los ataques continuarán, pero tanto en Xalapa como en la Ciudad de México tienen muy claro, quién los impulsa y, sobre todo, sus motivaciones.
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Epílogo.
Ahora que el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, se comprometió públicamente a revisar el desempeño de los servidores públicos que laboran en el Registro Público de la Propiedad, no estaría de más que pusiera especial atención en el comportamiento de la encargada del área Dictaminadora, Técnica y de Supervisión, Jessica Cid Arroyo. *** Ciudadanos que acuden a esa área a realizar trámites, lo mismo que personal de esa oficina, señalan que por sus constantes ausencias y por falta de conocimiento del área, retrasa el trabajo, altera los tiempos que son determinados por la ley y genera caos en las tareas que debe cumplir el área jurídica. *** Apuntan que su desconocimiento de la ley notarial ha provocado que se contesten de manera deficiente y fuera de término, diversos asuntos promovidos por abogados y usuarios de servicios notariales. *** El secretario de Gobierno debe recordar que aceptar un cargo para el que no se está capacitado, también es corrupción.
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