Por ello, la propuesta del sistema de órdenes de protección inmediata deberá evaluarse con lupa legislativa y con una implementación que no quede en el papel. México ha demostrado muchas veces que las buenas leyes pueden volverse letra muerta cuando no existen recursos, capacitación institucional ni coordinación entre fiscalías, jueces y policías.
Otro de los temas abordados por la gobernadora fue su gestión en la Ciudad de México para lograr la construcción de un nuevo “CRIT Teletón” en Minatitlán, destinado a atender a niñas y niños con discapacidad en toda la región del Istmo. La iniciativa, en principio, apunta hacia una necesidad real. El sur de Veracruz ha sido históricamente una de las zonas con mayor rezago social del estado, pese a ser una región petrolera estratégica.
Un centro de rehabilitación infantil no sólo representa infraestructura médica, sino también un mensaje político: el reconocimiento de que el desarrollo social no puede seguir concentrándose en las zonas urbanas más visibles mientras el sur permanece esperando justicia territorial.
En materia de infraestructura, Nahle García también anunció proyectos que buscan dinamizar distintas regiones del estado. Entre ellos destaca la “ampliación del World Trade Center Veracruz”, un complejo que durante años ha sido motor de congresos, exposiciones y turismo de negocios en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río.
Asimismo, se proyecta la construcción de un “C5 en Coatzacoalcos”, una infraestructura tecnológica que, de concretarse, fortalecería las capacidades de vigilancia, inteligencia y coordinación policial en el sur del estado. No hay que olvidar que la seguridad pública sigue siendo una de las principales preocupaciones de los veracruzanos y que los centros de comando, control y comunicación son piezas clave en los sistemas modernos de seguridad.
Pero si hay un terreno donde la política se mezcla inevitablemente con la emoción colectiva, ese es el deporte. La gobernadora anunció que esta misma semana iniciará la rehabilitación del histórico “Estadio Xalapeño”, uno de los recintos deportivos más emblemáticos del país, inaugurado en 1925 y considerado patrimonio arquitectónico y deportivo de Veracruz.
A la par, se plantea la posibilidad de que la “Arena Macuiltépetl” se convierta en una sede deportiva nacional o incluso en un Centro de Alto Rendimiento. La propuesta abre una discusión interesante: si Veracruz quiere apostar por el deporte como política pública, deberá hacerlo con visión integral, fomentando desde el deporte comunitario hasta la formación de atletas de alto nivel.
En ese mismo terreno simbólico aparece otro tema que siempre despierta pasiones: el eventual regreso de los “Tiburones Rojos de Veracruz”. La gobernadora expresó disposición para que el equipo vuelva al fútbol profesional. Sin embargo, aquí conviene recordar que el club fue desafiliado en 2019 por decisiones de la “Federación Mexicana de Fútbol” derivadas de incumplimientos financieros y administrativos.
Rescatar una franquicia deportiva no es un asunto romántico; implica solvencia económica, transparencia administrativa y reglas claras dentro del fútbol mexicano. De lo contrario, el entusiasmo puede convertirse otra vez en frustración.
Finalmente, Nahle García reiteró su compromiso con el llamado “renacer del sur de Veracruz”. La frase tiene resonancia política porque durante décadas esa región ha sido utilizada como discurso de campaña sin que los beneficios del desarrollo lleguen con la fuerza prometida.
El sur veracruzano concentra puertos estratégicos, industria energética, potencial logístico y una población trabajadora que ha visto pasar sexenio tras sexenio escuchando promesas de transformación.
Hoy el reto es distinto: convertir los anuncios en políticas públicas medibles, verificables y sostenibles.
Porque en la política veracruzana el problema nunca ha sido la falta de promesas, sino la escasez de resultados.
Y al final del día, la historia no recuerda discursos ni entrevistas radiofónicas: “recuerda gobiernos que cumplieron… y gobiernos que sólo supieron anunciar.” |