Ya en la era actual, la Iglesia Católica se mantiene como un poder moral universal, junto a su poderosa influencia financiera, sustentada en la riqueza de sus bancos y en las limosnas supermillonarias que reciben de los centros de culto mayores del mundo, el primero de ellos nuestra Basílica de Guadalupe.
He ahí una razón de la importancia que tiene la grey cristiana de México y con ella la de sus representantes mayores en la nomenklatura vaticana.
Que me perdonen las otras diócesis y los monseñores paisanos, incluidos los cardenales mexicanos, pero uno de los personajes más significativos dentro de la jerarquía actual es nuestro querido arzobispo de Xalapa, Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, quien fue amigo cercano y querido del Papa Francisco y un colaborador muy reconocido desde los tiempos en que era su tocayo, el cardenal Jorge Mario Bergoglio.
Tuvo varios nombramientos de peso en Roma durante el pontificiado de Francisco: en 2013, Secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación para el Clero, en 2014 consultor de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en 2015 consejero de la Pontificia Comisión para América Latina, en 2020 consejero de la Pontificia Comisión para América Latina.
Monseñor Patrón Wong continúa siendo un arzobispo notable en Roma debido a la amistad que también mantiene con el papa León XIV, a quien conoce desde los tiempos del prelado norteamericano como obispo en Perú.
Hace unas semanas, don Jorge estuvo con Su Santidad en Ciudad del Vaticano y le llevó café veracruzano, que el Papa disfruta plenamente y se lo menciona en cada oportunidad que es saludado por el yucateco.
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