Pero ninguna de las dos medidas, por sí solas, resolverá el problema de fondo.
Hay que apuntarlo: el verdadero origen del caos vial no nació este año ni el anterior, se construyó durante décadas de crecimiento urbano acelerado, permisos flexibles, desarrollos mal planeados y una infraestructura que dejó de crecer al mismo ritmo que el aforo vehicular.
Cada nuevo edificio sin estacionamiento suficiente, cada negocio que traslada sus vehículos a la vía pública y cada colonia diseñada para menos habitantes de los que hoy alberga, termina pasando la factura a la ciudad.
Por eso el reto no es solamente retirar los apartados ni endurecer las licencias. El reto es coordinar el desarrollo urbano, la movilidad y el crecimiento poblacional.
Las dos alcaldesas parecen haber comenzado a atender partes distintas del mismo problema. Quizá ahora toca atacar también la raíz.
Porque los “mejoralitos” alivian el dolor. Pero rara vez curan la enfermedad.
Es decir, ni tanto que queme al santo, ni menos que no lo alumbre. Así que por lo pronto, los canillazos son para las dos alcaldesas.
¡El riesgo de politizar casos como el de Roxana!
Lo escrito por el periodista Ricardo Chua en su Columna “Sale y Vele”, es una análisis claro de la realidad y formas que se han perdido, repetir narrativas que no convencen por falta de sustento.
El punto fuerte de Chua no es el caso judicial en sí, sino el fenómeno político que suele acompañar sensibles tragedias como sufrida por la comunicadora Roxana Guzmán y lo que su familia debe estar sufriendo, pues casos como este en tiempos electorales son de intenciones claramente visibles: la disputa por la narrativa antes incluso de que concluyan las investigaciones.
Nos parece un enfoque válido por cuidar un equilibrio importante: defiende la exigencia de justicia, respetar a la familia y advierte para evitar convertir el caso en una herramienta de confrontación política mientras la investigación sigue abierta.
Y es que preocupa y mucho que, antes incluso de concluir los peritajes y las investigaciones, el caso de la comunicadora Roxana Guzmán comience a convertirse en terreno de disputa política.
Ricardo considera que hechos antes que nadar con la corriente: Hoy existen personas detenidas y la Fiscalía mantiene abiertas diversas líneas de investigación, además de que se sabe que especialistas realizan las pruebas correspondientes para determinar la identidad de restos localizados recientemente.
Por eso quizá el momento exige prudencia.
Porque una cosa es exigir resultados, transparencia y justicia, y otra muy distinta utilizar una tragedia humana como herramienta de confrontación política o electoral. Cuando la política llega antes que la verdad, casi siempre pierde la justicia.
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