Ya con ese lineamiento claro y aceptado, lo que seguiría es tender hacia la profesionalización del gremio con la solicitud de que quien quiera ejercer como periodista tenga al menos un título universitario y quien no lo posea en esta primera etapa que deba presentar un examen de conocimientos mínimos, con el fin de conseguir una certificación de sus habilidades y sus capacidades.
Y más aún, debería plantearse la necesidad de recertificaciones cada cuatro o cinco años, para garantizar que los aceptados como periodistas salgan del área de confort de la ignorancia y eviten caer en el anacronismo por falta de la actualización permanente que exige el desarrollo acelerado de la comunicación de masas.
En fin, la propuesta de una colega que hizo pública la gobernadora Rocío Nahle se ha dado de frente con bastantes dificultades estructurales, de definición y de dominio.
Y, hay que aceptarlo, con la sospecha de no pocos colegas de que podría ser utilizada desde el poder como un medio de contención de la prensa crítica.
En general, es muy conveniente que haya requisitos indispensables para que alguna persona pueda ejercer como periodista, porque el periodismo cumple una función social terriblemente importante y no cualquiera está debidamente capacitado para ejercerlo. Se necesitan conocimientos lingüísticos, filosóficos, sociológicos, informáticos ahora, pero también requiere de una ética personal muy severa, de una mente clara y tranquila, de una inteligencia por encima de la media.
Mientras avanza el tema en la CEAPP, muchas aristas seguirán bordándose alrededor, y habrá que ir escuchando a todos los que tengan algo que decir.
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