En esta caso no se trata de tener o no razones, sino de cómo un gobierno con una ideología atiende un problema y cómo otro, con otra ideología presenta otras soluciones.
El Estado por supuesto que puede operar el transporte público, y no solo puede operarlo, sino que puede incluso hasta ofrecer transporte gratuito permanente si quisiera.
Y no nos referimos exclusivamente a la determinación de la gobernadora Rocío Nahle de operar los transportes Ulúa en la zona conurbada Veracruz - Boca del Río, sino que se puede citar otro ejemplo aún más emblemático: Orizaba.
Rocío Nahle es una persona pragmática. Su vocación de ingeniería le da la oportunidad de encontrar soluciones donde otros ven retórica. Desde la campaña, cuando estuvo en Orizaba congenió con Diez Francos por la forma práctica con que allí resolvían los problemas.
Ante la creciente actividad manufacturera en la zona y los turnos quebrados, había cientos de personas que salían del trabajo a altas horas de la noche o de madrugada, perdiendo gran parte de su ingreso diario en traslados en taxi. Ante eso, Juan Manuel Diez Francos instauró el servicio de los Búhos y los Gallitos, camiones operados por el ayuntamiento que ofrecen la movilidad gratuita. ¿Era difícil? ¿Hubo resistencia? ¿Hubo competencia desleal? Por supuesto que era difícil y que las resistencias existían, pero no hay competencia desleal cuando se ofrece una solución a un servicio inexistente.
Lo que se le quita al pulpo camionero no es el pasaje ni el ingreso, con el ingreso del Estado a la operación del transporte lo que se le quita es el poder político, el estrangulamiento y el chantaje al que tenían acostumbrados a todos.
No se trata de si se tiene o no razón, se trata de entender que no se pueden esperar soluciones capitalistas con gobiernos humanistas y sociales. |