Se estima que el gobierno de Trump podría verse obligado a reintegrar hasta 133 mil millones de dólares a empresas que importaron productos de México, Canadá, China y otros países. Una cifra brutal. Un coscorrón institucional que deja claro que en Estados Unidos el poder sí tiene contrapesos reales.
La votación fue contundente: 6 de 9 magistrados —incluidos jueces de perfil republicano— concluyeron que Trump rebasó los límites constitucionales, ya que el control de aranceles corresponde al Congreso, no al Ejecutivo.
¿Se imagina la rabieta en la Casa Blanca?
Trump podrá patalear, presionar o intentar nuevas rutas legales, pero el golpe está dado: este fallo no solo frena su agenda económica, también les resta a Trump y a los republicanos, capital político rumbo a las urnas.
Cuando la justicia es autónoma, el poder tiembla.
¿Te suena conocido el contraste? |