Así que como se dijo en “Figuras y figurones”, Sheinbaum cumplirá su palabra de ir contra los plurinominales, reducir el financiamiento a partidos, frenar el nepotismo y cerrar la puerta a la reelección.
Así, solo hay dos sopas: o el PT y el Verde se alinean, o asumirán el costo político de aparecer como freno al mandato popular y serán rechazados en las urnas por traidores.
Y ojo: la resistencia de hoy podría tener factura mañana. Con una presidenta altamente popular, una operación territorial aceitada y nuevos partidos a punto de entrar en escena, la alianza no es garantía eterna.
Si el PT y el PVEM apuestan a estirar demasiado la liga, podrían terminar chiflando en la loma, vagando por una oposición desfondada, desacreditada y sin rumbo.
Quizá los dinosaurios no contaban con eso, y lo peor es que solo les quedan unas cuántas horas o días para sellar su alianza en el Congreso.
Sobre todo ¿qué harán los dirigentes petistas y verdes, en caso de que un buen número de sus bancadas decida votar a favor de la reforma?
¿Vale la pena arriesgar tanto por plurinominales y prerrogativas? |