Sin embargo, políticamente la narrativa es otra: La FGE “Está muerta”, “Es cómplice”, “No funciona”.
¿Percepción o estrategia? El silencio genera percepciones negativas y dudas.
Tan solo recientemente, Jiménez Aguirre informó sobre tres cateos en Mariano Escobedo y 34 resoluciones judiciales: 6 sentencias condenatorias y 28 vinculaciones a proceso. Nada menor.
El problema no parece ser de resultados… sino de comunicación. Mientras la FGE no cambie su política de difusión, la percepción seguirá pesando más que los datos.
A la FGE le hace falta seguir la línea comunicativa de la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy Ramos, quien tiene oportunamente informados a los mexicanos a través de su vocero oficial, Ulises Lara López, quien hoy mismo informó de tres golpes históricos al crimen organizado y que aquí se tratará por separado.
Porque en política, si no cuentas tu versión… alguien más la contará por ti.
¿Está dormida la Fiscalía… o está perdiendo la batalla narrativa?
Lo peor es que esa narrativa negativa de la Fiscalía empaña también la de los gobernadores, puesto que nadie cree aún en el mito de la Autonomía de instituciones. |