El problema es que una cifra de ese tamaño no fue acompañada por estadísticas oficiales, estudios técnicos ni datos de asociaciones ganaderas que permitan dimensionar la magnitud real del problema.
Sin embargo, productores y especialistas consultados señalan que detrás del tema sanitario también existe un fuerte trasfondo político y económico.
Algunos recuerdan que en Estados Unidos la erradicación del gusano barrenador tomó cerca de tres décadas, incluso con intervención del Ejército para sellar la frontera sanitaria.
Por ello consideran difícil que el problema pueda declararse controlado en México en el corto plazo.
Las críticas también alcanzan decisiones tomadas desde el sexenio pasado en materia de regulación sanitaria, donde —según señalan actores del sector— se habrían relajado controles que antes funcionaban para vigilar el movimiento de ganado.
En ese contexto, el dirigente campesino Eraclio “Yako” Rodríguez, del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, ha cuestionado públicamente la conducción de la política ganadera federal y ha señalado directamente al titular de la Secretaría de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán.
Rodríguez sostiene que la crisis sanitaria ha coincidido con decisiones que beneficiaron a ciertas empresas del sector cárnico, entre ellas la firma SuKarne, que logró importar becerros en medio de la contingencia. ¿Y Senasica? ¿Qué dice Senasica?
Las autoridades federales sostienen, por su parte, que existen campañas zoosanitarias para contener la plaga y evitar su propagación.
Por ahora, lo cierto es que el tema del gusano barrenador no solo es sanitario.
También empieza a oler… a política.
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