La iniciativa nació “muerta”, sí. Pero sirvió para algo mucho más útil: pasar lista dentro del propio movimiento, afirma el periodista.
¿Quién votó en contra? ¿Quién se ausentó? ¿Quién prefirió esconderse del tablero electrónico? ¿Quiénes están dispuestos a servir con verdad al pueblo? Y, todo quedó ahí, registrado públicamente en el mapa real de lealtades y en las pantallas electrónicas del Congreso de la Unión.
Lo de Sheinbaum fue una jugada maestra; con la cabeza fría, más que reforma, lo que puso a funcionar fue el termómetro de poder.
Y el mensaje de fondo es más fuerte: las grietas con aliados como PT y Verde ya no son rumor, son expediente político rumbo al 2030.
Es decir, y hoy muchos ya lo saben. Lo que hoy parece derrota legislativa. Mañana podría ser el primer corte de caja electoral.
¿Mandó Sheinbaum una reforma sin futuro? ¿O simplemente quería saber quién no estará con ella cuando llegue la hora buena?
Muy interesante punto de vista y lo que se desprende para más adelante. Sheinbaum cumplió, los demás, privilegiaron sus intereses políticos y económicos por encima del mandato del pueblo. Cómo podrán después el PT, MC, PAN, PRI convencer de su interés por el pueblo, si cuando debían demostrarlo le dieron la espalda. -Agregado-.
Pero no le contamos más, mejor lo invitamos a leer a Alejandro Aguirre Guerrero y su columna completa aquí. |