Eso fue como darle el beso del Diablo a la obra. La puso en el mapa, pero con una gigantesca letra escarlata en la frente.
Esa enfermiza ansiedad por presentar proyectos y, según él, entregarlos en tiempos récord, le generó la animadversión de muchos y derivó en errores de construcción ocasionados por las presiones políticas que acortaron los cronogramas de trabajo.
No solo el tren suburbano lo inauguró AMLO sin estar terminado, lo mismo hizo con el AIFA, la refinería de Dos Bocas y hasta el Tren Maya.
Todos ellos eran proyectos que requerían más allá de su sexenio para quedar terminados al 100% y con la calidad deseada por los mexicanos. Pero todo lo tiró al traste y hoy, Claudia Sheinbaum recoge los vidrios rotos de esos espejitos que AMLO le vendió al país.
La inauguración de esa línea del Tren Suburbano es por sí misma una excelente noticia. Bajar los tiempos de traslado de 2 horas a solo 45 minutos será una excelente ayuda para la vida de cientos de miles de usuarios del AIFA y habitantes de la zona. Pero la obra debió nacer prístina, diáfana, fulgurante… y no manchada y opaca por el sospechosismo.
En fin. Mientras la 4T siga presionando los cronogramas y escamoteando los presupuestos en aras de una supuesta “austeridad”, seguiremos teniendo obras inauguradas a medias, sin la calidad deseada y haciendo sentir a los mexicanos que continuamos viviendo en los estertores del siglo XX. |